No cabe en la cabeza de ninguna persona normal el hecho de que un delincuente de la catadura de Daniel Ortega se encuentre en la presidencia de un país. ¿Por qué la izquierda internacional lo sigue teniendo como referente? ¿Por qué se le sigue tratando con respeto a pesar de las acusaciones? Habla la gente y hablan sus víctimas
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