Pedro Sánchez parece querer aferrarse al poder como ninguno de sus predecesores en situaciones menos graves lo intentó. Ninguno de los anteriores jefes de gobierno de España tuvieron a su esposa acusada de corrupción imputada por un juez y sentada en el banquillo. Ninguno tuvo a sus más cercanos colaboradores recibiendo a personajes vetados en Europa como Delcy Rodríguez. Y ninguno se ha aferrado al poder a pesar de las evidencias en contra.
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